En muchas organizaciones, los riesgos más serios no provienen del proceso ni del equipo… sino de creencias que generan una falsa sensación de control.
En nuestras auditorías y diagnósticos en distintas industrias, vemos mitos que persisten silenciosamente y erosionan la capacidad real de prevenir eventos mayores.
Compartimos algunos de los más frecuentes —y más peligrosos—:
MITO 1: “Si no tuvimos incidentes, estamos operando bien.”
Realidad: La ausencia de incidentes no es evidencia de control, sino muchas veces un período de incubación.
Los sistemas pueden fallar en silencio durante años… hasta que un día dejan de fallar en silencio.
MITO 2: “Más barreras significa más seguridad.”
Realidad: La inflación de barreras —alarmas, interlocks, checklists, dispositivos— genera complejidad, no necesariamente protección.
Sin arquitectura clara, mantenimiento adecuado y validación funcional, muchas “barreras” son solo ornamentación técnica.
Una planta con demasiadas capas poco confiables no está más protegida: está más confundida.
MITO 3: “Si existe un procedimiento, el riesgo está controlado.”
Realidad: Los procedimientos son estáticos; la operación real no.
Personas, equipos y condiciones cambian todo el tiempo, y la variabilidad del desempeño —adaptar, compensar, ajustar— es inevitable y necesaria para que la planta funcione.
Confiar ciegamente en el procedimiento oculta una verdad incómoda: un procedimiento solo protege cuando refleja el trabajo real y reconoce la adaptación humana, en lugar de penalizarla.
MITO 4: “La gestión del riesgo mayor está claramente definida.”
Realidad: En organizaciones complejas, el riesgo mayor suele fragmentarse entre ingeniería, operaciones, mantenimiento, confiabilidad, proyectos, compras y contratistas.
Cada área gestiona su parte… pero el proceso no entiende de partes.
El resultado es una ilusión peligrosa: Todos miran algo, pero nadie mira todo.
MITO 5: “Un equipo nuevo es automáticamente seguro.”
Realidad: Nada nuevo es seguro por defecto.
Sin un comisionado riguroso, pruebas funcionales, validación de salvaguardas, gestión de integridad y evaluación en condiciones anormales y transitorias, el riesgo permanece intacto.
“Nuevo” no significa “seguro”; significa “no comprobado”.
BONUS – El mito moderno: “Digitalizar el riesgo es controlarlo.”
Realidad: La tecnología potencia lo que existe.
Digitalizar una mala práctica la convierte en una mala práctica más rápida y más bonita, pero igual de peligrosa.
¿Por qué es clave derribar estos mitos?
Porque la Seguridad de Procesos no se fortalece acumulando documentos o slogans, sino cuestionando supuestos. Estos mitos son precursores Tier 3/Tier 4 que, si no se identifican a tiempo, erosionan silenciosamente la capacidad de prevenir eventos mayores.
Si querés evaluar cuánto de estos mitos está infiltrado en tu organización, podemos acompañarte con:
Auditorías, Diagnósticos y Modelos PSM
Evaluación de salvaguardas y arquitectura de barreras
Estudios de prácticas reales vs. procedimientos
Desarrollo de competencias en Seguridad de Procesos

